En París yo ardía: semita, actriz, rapada por voluntad. Escuche lo que
decían de mí, conservo el recorte como un tesoro talmúdico, escuche: María
Falconetti es apasionada y pequeña, una de las actrices más talentosas de su
generación. Pero al tiempo las generaciones entraban mansas a los hornos
europeos y el mundo era hombre: Carl, Antonin, Adolf. De cada hoguera escapé
cuanto pude. Primero a Suiza, después a Buenos Aires, a esa pensión, a este
café que seguramente será lo último. Arden las colillas incesantes en el
cenicero, la gola abrasada de aguardiente, la pira de la soledad ¿de qué
escapar ahora, de qué en lo próximo? ¡Yo fui Juana de Arco!
Julián López
Foto: Ezequiel García