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miércoles, 7 de diciembre de 2011

Pero cae la tarde, Eliana Ramponi




Pero  cae la tarde y es otra vez esta ciudad. Soy tu lenguaje en horas secas, cuando te entregas al sueño y Polo nos ronronea las piernas cuando  no somos dos,sino tres y quizás mil.

Pero vos estás del lado del bien, del lado de las algas cuando acarician los peces.
Con el viento que viene del río me adhiero a esta ciudad prestada, me invento motivos para continuar cada interminable día hasta verte otra vez. Nos crece musgo en los labios, parecemos espectros y me muevo, hago algo, como si de un gesto se tratase, como si de pasar una mano por esa cara que nos mira, como si de dar la palabra justa que anule la distancia que nos separa a uno y otro lado de una mesa, de una cama, de un hielo derritiéndose en el vaso.
Y sigo tomando té por costumbre, empapándome de un vicio despreocupado y ya no me sobresaltan los pasos sigilosos de Polo en las chapas del techo, el viento trae voces,sé que estas cerca.

Eliana Ramponi nació en Mercedes (Bs As) el 4/10/84. A los ocho años obtuvo el Primer premio en poesía de la ciudad de Mercedes en la categoría menores. Sus poemas aparecieron en antologías colectivas durante varios años. Durante los años 98, 99 y 2000 gana el Primer premio literario del Club de Leones. En el año 2000 gana también el premio regional del Club de Leones y el tercer premio en el rubro “cuento” a nivel nacional. Desde 2009,dirige un ciclo cultural y literario llamado “Ciclo Cronopios”. WWW.LAMAGA1984.BLOGSPOT.COM

Foto: Taller Villa 20 (coord. Pablo Vitale)

viernes, 2 de diciembre de 2011

La Guardiana del barro, Juan Guinot





La pequeña baja del cielo.  Al amparo de la ceguera porteña, se mueve con la velocidad de un colibrí. En el barro, juega al equilibrio, a no meter la punta de su zapatilla adentro del charco. El agua sucia le espeja una sonrisa.
Solo los niños la pueden ver. Ella les hace sus juegos de acrobacia en el orillo del charquito. Los pequeñitos, amarrados a sus coches o engarzados a los dedos de los mayores, tironean para ir al barro. La reprimenda les cae encima, un grito tronante y helado los paraliza: “si te ensuciás, te mato”. Los zapatos de los mayores enfilan, a paso marcial, hacia las vueltas de la calesita, el refrito del pelotero del McDonald´s o el sopor de la tele de casa.
La pequeña, con igual suerte, insiste con sumar a su juego a cuanto niño pasa. Pero la tarde discurre, el sol naranja está a punto de ser exprimido entre las torres y la pequeña sabe que llega la hora de partir. Imprime en el barro su pisada, piensa en las piruetas que hará, en un nuevo pedacito de barro, cuando el sol despunte en las azoteas de los edificios, al otro día. De regreso al cielo, el charquito recibe su lágrima.
Los destellos del alumbrado público ensombrecen el regreso a casa. El oficinista, el profesional liberal, la maestra de grado, el científico descarriado, el matemático obtuso, el abogado del usurero, el bibliotecario sombrío y hasta el amarrete operador de bolsa, todos pasan cerca del charquito, ven la pisada en el barro que dejó la pequeña, pero hacen como que no, aceleran el paso, reencauzan su marcha en la firmeza pulcra de las baldosas. No vaya a ser cosa que, en el terreno jabonoso, jueguen al equilibrio que, hace tiempo, les enseñó la Guardiana del Barro. 

Juan Guinot
Foto: Taller Villa 20 (coord. Pablo Vitale)

Musashi, Tomás de Vedia


Soy el líder del grupo que va a salvar a
este barrio, que va a salvar a
todos los barrios
de la malaria y
 la angustia que
provoca estar aburrido. ¿O qué?
¿Se creían que veníamos
 a hacer el bien?
Ya fue esa lucha innecesaria
 entre el bien y el mal, eso es lo que
 nos vuelve locos, lo que nos desespera,
como a Kiko y es así que siempre termina
llorando contra la pared de la vecindad.
De esa campaña a favor de la locura
algo aprendimos y nos pusimos a investigar
 a los grandes guerreros de la historia
 para copiar su tenacidad a la hora de lucha.
Porque lo nuestro
es una lucha versus la cara de orto.
Entonces, surfeando los tremendos sitios en Internet
dimos en Wikipedia con la historia de los Samurai.
Y lo único copado que sacamos de
ellos eran sus disfraces.
Nos resultaba muy
caro hacernos esas armaduras.
Usaban cosas de metal, de cuero y
nosotros queríamos algo
que nos permitiera bailar.
De karate no sabemos un pomo;
Lo que hicimos fue poner un par de videos de
Jackie Chan, el mejor bailarín de ésta era
y nos pusimos a practicar
 en frente de la tele
con el resto de los muchachos.

Esto también es para ustedes,
punteros,
artífices del desencanto social,
gestores principales de las epopeyas para sacar ventaja.
Con nosotros se acaba la mufa
y por ahí
 les den menos bola.

Es a nosotros a quienes harán los monumentos en el futuro,
y si los hacen, por favor tomen nota:
que no sean de bronce,
que sean de algo no afanable, de cajas de vino y
de telas de colores compradas en el Once y en Flores.
¡Como añoro el día en que un wachín
 a la hora de elegir su profesión
 se incline por entrar en nuestra murga que no paga
 ni con fiambre
 pero es probable que te curtas
alguna mocita en las fiestas a las que vamos!

También animamos bautismos y Bar-Mitzvah.

Tomás de Vedia
Foto: Taller Villa 20 (coord. Pablo Vitale)


jueves, 1 de diciembre de 2011

Rendez-vous con Godzilla, Rafael Spregelburd




-…Y me despierto con un chichón de este tamaño, tirado en el piso de la cocina, los pantalones meados, a medio bajar, no encuentro ni la DVD ni el monitor ni una billetera vieja con Patacones Serie B: La luz está cortada en todo el barrio, hay zonas anegadas, y tengo un último recuerdo de ella, casi un chillido, diciendo que no va a volver más y que me olvide de la garantía del departamento, que era de una tía suya. Imaginate que en ese estado no llego a darme cuenta si mi drama es privado o es social. Es como si hubiera aterrizado algo, algo horrible en todo el barrio, y yo estoy solo para siempre. Al trabajo no puedo volver. Tendré que pensar en cómo salir adelante.
- Lamento la mala racha.
- Y bué. Cosas que pasan. Chau. Doblo acá a la izquierda que es más seguro.
- Eso. A ver si abajo del puente encima te afanan.
- No te preocupes. Ya está. Ya pasó lo peor.
- Andá con cuidado.


Rafael Spregelburd
Foto: Taller Fotografía Barrio Piedrabuena (coordinado por Pablo Vitale)