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lunes, 5 de diciembre de 2011

Hawaiian Tropic, María Bernardello


Verito vende oro. Tiene cantidad de clientes. Vende cadenitas y anillos do oro 18 kilates en  tribunales y en un par de gimnasios de Buenos aires. Es oro bueno. La única contra que tiene es que los pagos son en cuotas y después las tiene que ir a cobrar, por eso nos vemos poco y la ayudo con el perro, le compro ropa, la mimo un poco a la pendeja. Es divina y se porta re bien conmigo. Tiene un culo que entra sola. La guacha a veces me hace sufrir por que en la semana nunca tiene tiempo para nosotros. Le ofrecí todo para que se venga a vivir a casa, pero toda su clientela está en capital, y  a ella le gusta el centro. Vive en un departamento con dos amigas. Dos aviones. Yo no sé cómo se manejan ahí las tres, en un dos ambientes de cincuenta metros cuadrados. No sabés lo que son las amigas. Una es ex diablita de independiente y estudia actuación, labura en una revista. La otra es promotora de TC. Ahí no trabaja cualquiera, todas tienen un lomazo y una altura especial.

Ayer fuimos los cuatro a tomar sol a la plaza y jugamos al tejo. Me agarré una calentura que me costó disimular. Las tres son un infierno, una mejor que la otra. Las invité a cenar, pero Verito no quiso, tenía que hacer la venta nocturna por los gimnasios. Rubia, le dije, dale, te llevo a un lugar concheto, vamos a comer sushi a Puerto Madero, a un lugarcito de esos que te gustan a vos.  La pendeja me dijo que no. Prefiere venir a casa y estar con los perros. No le puedo decir nada porque los perros son todo para nosotros. Nos conocimos así. Ella estaba paseando al Polo, cerca de casa. Cuando ví a la rubia en Banfield con ese perrazo, me enamoré. No sabés lo lindo que es el Polo, un Rothweiler bien percherón como me gustan a mí. La seguí a la pendeja tres cuadras al paso con el auto, la torturé a balazos y la invite a tomar un helado. Conectamos en seguida por los perros. Los subí, a ella y al Polo, al BM y fuimos hasta la heladería de Maipú. Me contó que Polo vivía en la casa de su mamá, porque en el depto en Recoleta no había lugar, que vivía con las amigas y blah, blah, blah. Amamos los perros. Después la llevé a casa para que conociera  a  la Wave. Movía la cola como loca. Hizo re onda con Polo. La invité a cenar a La Quintana esa misma noche y la llevé a las Torres del Lago. Me garchó como nadie. Desde ese día el Polo se quedó en casa. Ella va y viene poco en la semana. Si puedo la voy a buscar pero cuando hace la venta nocturna en los gimnasios viene tarde en combie o se toma un remís. Tiene clientes en Megatlón y en Le Park. La guacha es re simpática, vende re bien en ese circuito. Y muere por los perros, como yo, me re banca con el windsurf, es una diosa. Le gusta todo a la pendeja, qué mas te puedo decir? Somos casi una familia. Los perros se llevan bien, tenemos gustos parecidos, cogemos como los dioses y la quiero. Verito es una bestia re cariñosa.

Ayer, después de tomar sol, fuimos hasta la costanera. Me moría por cogerla pero la muy turra me hizo una paja  en el auto con el Hawaiian Tropic y le dije te amo. Me sentí un pelotudo pero la amo, posta. El fin de semana pasado me fue a buscar a aeroparque. No la reconocí morocha. La loca se había puesto una peluca. Es divina. Me tiene embobado. Martín dice que no, que estoy enconchado. Dice que es puta porque cambia de look todo el tiempo y usa lentes de contacto. Esos ojos color miel no son de ella. Parecen de verdad, pero no. Verito tiene ojos celestes comunes.

Después de la paja con el Hawaiian Tropic le di unos mangos. Andate a la peluquería y ponete las extensiones que tanto te gustan y comprate algo lindo, le dije. Me vine a Banfield, ella volvió tarde, después de hacer el circuito gym. La fui a buscar a la parada de combis en Lanús. Llegamos a casa, jugueteó con los perros y me tiró lo del viaje y éste laburo nuevo. Me dijo que empezó a laburar como detective privada de una agencia de investigaciones. Tiene que hacer un viaje al Caribe, a un All Inclusive nudista, para seguir a un chaboncito que se va con la amante. Su objetivo principal es hacerse la amiga de la minita para sacarle información. Un All Inclusive nudista? Me pareció un cuento chino, un verso de acá a Japón, pero me mostró los pasajes y me quedé helado. No me cierra ésto. Vos siempre te enamoraste de las minitas que bailan en los parlantes, me dijo Martín. Siempre con tetonas raras. Eso lo entiendo, pero la de detective privado en un All Inclusive nudista es demasiado.

Al que le gusta puta, putita, me dijo Martín. Bancatelá.

María Bernardello
Foto: Ricardo Watson


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